Jeff Sova - Punto Belvedere
LABEL: Athens Of The NorthAthens of the North se enorgullece de presentar una magnífica pieza de música electrónica perdida; Jeff Sova aporta una faceta más suave y poco escuchada del tecno de Detroit. En cuanto escuché aquel raro maxi de 12 pulgadas hace unos años, supe que tenía que encontrarlo y compartir su música. La base musical de Jeff comenzó con sus primeras exploraciones del piano y los teclados. De adolescente, se sumergió en los sonidos de Tangerine Dream y Brian Eno, y más tarde conectó con los sonidos electrónicos de baile de Depeche Mode y New Order.
Mientras estudiaba en la Universidad de Míchigan, en el área metropolitana de Detroit, Jeff descubrió WCBN (la emisora local de radio universitaria), que le dio a conocer el tecno en su etapa de formación. La emisora programaba con regularidad temas de pioneros como Juan Atkins, Kevin Saunderson, Derrick May y Richie Hawtin. Algunos artistas locales de Detroit acudían de vez en cuando para entrevistas, ofreciendo una visión de una escena que alimentó la creciente fascinación de Jeff por la música electrónica. Por entonces Jeff estudiaba ingeniería informática, así que tenía una afinidad natural con los detalles técnicos de la tecnología musical. Aunque la música electrónica capturó su imaginación y fue su opción de producción, la sensibilidad musical de Jeff se forjó con mucho más que sintetizadores y cajas de ritmos.
Su formación en piano y guitarra también lo había acercado a una rica variedad de músicas, en particular el reggae y el jazz. Esa base diversa resultaría valiosa para el desarrollo de su estilo y su capacidad para estructurar sus temas. Al montar su estudio a mediados de los noventa, Jeff adoptó un enfoque distinto al de muchos de sus compañeros de la época en lo que respecta a la elección del equipo.
Aunque el atractivo de la primitiva línea de bajo Roland TB-303 y de la caja de ritmos TR-808 era fuerte (ambas imprescindibles en la producción de tecno por entonces), eligió el Roland JV-1080 en formato de bastidor, con sus tarjetas de expansión, como piedra angular de su paleta sonora. Este módulo central se complementó con el E-MU Orbit "Dance Planet", que aportaba programas y juegos de percusión más poco convencionales, sumando un carácter distinto a su música. Todo ello se integraba con su fiel Yamaha KX8, conservando el tacto auténtico del piano con el que creció tocando.